Un bebé y varios adultos mayores resultaron con lesiones por empleo de gas tóxico y balas de goma de parte de la Policía durante la manifestación.
En medio de una protesta que por momentos se tornó violenta, del humo que emanaba de la quema de llantas, y del gas tóxico de las bombas lacrimógenas que lanzaba la Policía sin medir consecuencias, se alzó la voz entrecortada de una sufrida madre de familia que ha sido tocada por la maldición.
Ahogada en su propio llanto, María Mercedes Maurtua Sánchez levanta su puño derecho para clamar por justicia. Sus vecinos la miran con compasión y hasta con lástima. Esta sufrida mujer sexagenaria no sabe a quién recurrir ni qué hacer. Mira a todos lados, mientras sus conocidos le dicen que se aleje para que no respire los gases lacrimógenos. Son las 8:30 de la mañana y ya empezó el caos en la toma de la carretera Panamericana Norte, a la altura del paradero 14, en Moche.
“Mi nieta de tres años (M. R. G.) ha muerto calcinada en la combi el día del accidente. Era una niña buenita y muy alegre. No entiendo por qué le tuvo que pasar esto. Por qué un angelito pierde la vida de esa forma”, recuerda María Maurtua, con natural inconformidad por lo ocurrido. “El 31 de marzo mi bebé iba a cumplir cuatro años”, complementa, antes de que más de un centenar de moradores del centro poblado Miramar se reagrupen y hagan frente a la represión de la Policía.
Bloquean carril
La protesta se inició pasada las 7 de la mañana en el kilómetro 555 de la Panamericana, muy cerca del lugar del fatídico triple choque ocurrido el pasado jueves 23, entre un camión, una combi y una moto lineal. Ese accidente cobró la vida de 18 personas —13 murieron calcinadas—y otras nueve quedaron
con heridas de gravedad, al punto que podrían sufrir amputaciones de sus extremidades si es que sobreviven.
Para colmo de males, un día después de la tragedia, un nuevo accidente ocasionó la muerte de otra persona. Ambos incidentes, colmaron la paciencia
de la población que, harta de la alta incidencia de estos hechos, decidió ayer bloquear la carretera para hacer sentir su reclamo a las autoridades regionales
y al Gobierno Central.
Fueron más de doscientas personas las que en un inicio bloquearon con piedras el carril de sur a norte de la Panamericana. Luego encendieron llantas y reclamaron mayor control de parte de la Policía de Carreteras, Sutran, Sunat y los inspectores municipales, pues acusaron de que en la zona los transportistas hacen lo que quieren sin respetar las normas de tránsito.(la industria)