En entrevista con el diario La Industria, el monseñor Miguel Cabrejos señaló que a las autoridades les falta visión de futuro y capacidad de decisión.
En entrevista con el diario La Industria, el monseñor Miguel Cabrejos señaló que a las autoridades les falta visión de futuro y capacidad de decisión.
– Mucha gente comenta que, en la actualidad, la Semana Santa ya no se vive con el mismo recogimiento de la época de nuestros padres y abuelos. ¿Por qué se ha ido perdiendo esa costumbre?
– Hay que ver las cosas en su justo medio: la época y los tiempos han cambiado. Ya no es igual. Cuando nosotros éramos niños no había, celulares, Internet ni televisión. Es un cambio de mentalidad. Los jóvenes de hoy tienen un chip muy distinto al nuestro y como iglesia no podemos ser ajenos a esa situación.
– ¿Y este cambio es para bien o para mal?
– Yo diría que, simplemente, (la época) ha cambiado. Lo que se tiene que hacer es adaptar el servicio evangelizador a una situación cambiante; no me refiero al modo de pensar de la iglesia. (…) La idea es, en todas las circunstancias, no olvidarse de Dios y tenerlo en medio de nuestra vida y corazón. La esencia es no olvidarnos de Él, estemos donde estemos.
– ¿Cómo se puede consolar a alguien que lo ha perdido todo? Hay agnósticos que se preguntan porqué si Dios es bueno, permite que ocurran estas cosas malas.
– Dios es el creador de la naturaleza, pero Él da el cuidado de la naturaleza al hombre. El ser humano tiene una responsabilidad con la creación, de cuidarla y velar por ella. El calentamiento global viene por responsabilidad del ser humano cuando contamina o ensucia los mares. ¿Dónde está nuestra responsabilidad como responsables de cuidar la naturaleza? No podemos echar la culpa de esto a Dios.
– ¿Qué opina de la capacidad de reacción de nuestras autoridades frente a este desastre? ¿Cree que han sido eficientes o les ha faltad algo?
– Si bien la iglesia no tiene un dedo acusador, como reflexión sintetizaría todo esto en una frase: falta visión de futuro y decisión de nuestras autoridades, en el campo de la prevención. No hablo de nadie en particular; hablo en términos generales. Yo creo que todo esto (consecuencias de inundaciones) se pudo prevenir. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero Ecuador está cerca y, por ejemplo, en Macará llueve torrencialmente, pero no pasa nada. Es un gran desastre pensar que esto va a pasar de acá a 20 años y no hacer nada.
– Hay que pensar a largo plazo.
– Tenemos que pensar a largo plazo qué es lo que queremos de Trujillo. Mira las pistas, están un desastre; están hundidas por todos sitio. Entonces, ¿se van simplemente a resanar o lavar la cara, a blanquear el sepulcro? Es una reconstrucción gigante, pero se tiene que hacer por partes, pero se tiene que hacer. Se tiene que pensar en (mejorar) las calzadas, desagüe, alcantarillado, agua y en el cambio de sistema. Tiene que haber una reingeniería de nuestro pensamiento, sino, vamos a seguir lamentándonos de nuevo. Se tiene que cambiar el chip de la línea política del Perú y La Libertad. La sociedad civil también debe hacer una gran mesa de diálogo y tomar acciones para el futuro.