Pobladores del sector Río Seco del distrito de El Porvenir son los más golpeados. El agua volvió a ingresar a sus casas, al igual que en El Milagro.
Es triste decirlo, pero vamos de mal en peor. La ciudad volvió a inundarse de pánico y el caos. La naturaleza nos golpea por segunda vez, como para recordarnos que las autoridades no hicieron nada en los últimos años, pese a estar advertidos de que esto podría repetirse en cualquier momento. Los pobladores del sector Río Seco del distrito El Porvenir, a duras penas, se levantaban de sus escombros, producto del embate del miércoles originado por la quebrada de San Ildefonso, cuando ayer la naturaleza, nuevamente, se ensañó contre ellos, poniendo en peores condiciones su situación.
La alarma se desató a las 3 de la tarde. De nuevo las sirenas y los altoparlantes de la Policía Nacional y el serenazgo se activaron y empezaron a advertir de la venida de agua, causando angustia y desesperación sobre todo en el Centro Histórico de Trujillo, por donde discurrió todo, como un río sin control, inundando las principales urbanizaciones, llegando, finalmente, hasta el sector Buenos Aires Norte, en el distrito de Víctor Larco Herrera.
La serpiente de barro
La quebrada se activó a consecuencia del embalse de agua que empezó a formarse como producto de las fuertes lluvias registradas desde el mediodía de ayer detrás del cerro Cabras, entre los límites de los distritos El Porvenir y La Esperanza. Los cerca de siete depósitos artificiales formados en ese lugar, se terminaron por desbordar y todo lo acumulado empezó a salir con presión por la quebrada. El impulso fue más fuerte que el del miércoles, cuando se presentó el mismo fenómeno. La mezcla de agua y barro tomó la misma ruta: ingresó a las canteras, llegó hasta el badén, pasó por el sector Armando Villanueva, siguiendo por las calles Hipólito Unuane, Tomás Moscoso y Atahualpa, hasta el cementerio de Mampuesto, desde donde se desprendió por la Prolongación Miraflores llegando al centro de Trujillo.
Allí se disparó aún más, pues en todo el trayecto, temiendo que se repita un nuevo desborde, los vecinos colocaron en la víspera sacos con arena y todo tipo de bardas en los cruces de las calles para evitar que el agua ingresara a sus casas. Eso originó que la corriente tomara mayor impulso, de allí que haya llegado hasta el balneario de Buenos Aires, cruzando la vía de evitamiento. El huaico trajo mayor cantidad de basura e incluso animales muertos. La urbanización San Andrés, la avenida Mansiche, Carrión, Larco quedaron inundadas.
El agua llegó hasta el baipás de Grau y la avenida 9 de Octubre. A su paso por El Porvenir, más de 300 casas fueron afectadas, algunas de ellas se habrían derrumbado. Hasta ayer no se había reportado pérdida de vidas humanas.
El León se suelta
El desborde de los embalses detrás del cerro Cabras también activó la quebrada de El León. El agua llegó hasta la carretera Panamericana Norte, por el cauce, donde se empezó a acumular. Los moradores, en su desesperación, colocaron sacos con arena y tierra, y con ayuda de una retroexcavadora
reforzaban esta contención, para impedir que se afecten sus casas del centro poblado El Milagro y el sector Virgen del Socorro. Eso originó que el agua se empozara y empezara a avanzar, lentamente, por toda la pista, hasta la altura del sector Cuatro Suyos y el Parque Industrial, comprensión del distrito de La Esperanza. A los costados de la vía, también se puso este tipo de contención.
Al cierre de esta edición, el agua había llegado hasta la sede del Senati, a la altura del centro poblado de Wichanzao, cerca de la comisaría del lugar, y empezó a bajar con fuerza por la urbanización Manuel Arévalo, Villa Huanchaco, Villa Hermosa y Víctor Raúl, en la parte baja del distrito de La Esperanza. ( La Industria).